Una ciudad que huele a galletas de gengibre y en la que el frío es casi más fuerte que las ganas de ver la ciudad, pero en la que aun a 10 grados bajo cero y siendo de noche a las tres de la tarde, la gente vive en la calle y en las terrazas! Sentados con mantas a fuera, para tomarse un café.
Un viaje de chicos en la que me sentí un chico más, opinando sobre las suecas, que no os podeis imaginar lo guapas que son todas. Lastima que no se pueda decir lo mismo de los tios, que solo un par fueron dignos de mención.
Pasé las noches jugando al poker tejano, bebiendo vozka de vainilla y terminando a las 3 de la mañana colándonos en una sauna.
Comiendo salmón por dos duros, o mejor dicho 300 seks y viendo con cierta nostalgia el canal internacional de tve1.
Y teniendo la sensación de que el mundo no es tan grande, y que viajar a la otra punta de europa parece tan simple como viajar a Toledo. Cosa que no creo que se debiera de pensar, te hace valorar menos los viajes. Pero mientraslas low cost sigan asi y a mi no me importe viajar de tirada tendre que aprovechar.