Con esta foto os podéis hacer una idea de lo que significa andar por el sur de Italia. Más concretamente por Nápoles.
Una ciudad curiosa. Como si Panbendito hubiese comenzado a crecer de forma desmesurada llegando hasta la gran vía, eso si, dejando algún espacio para compras tipo Callao, y luego siguiera expandiéndose a partir de la plaza de España.
Y por si eso fuera poco, a una ciudad donde ni siquiera se habla italiano (el dialecto es imposible de entender, como el vasco) se le suman dos huelgas: la de transportes, que fue temporal y nos lo puso bastante difícil para ir a Pompeya, y la de los ciudadanos contra la mafia por la recogida de basuras. Que inundaban las calles sobre todo en cuanto salías un poco del centro.
Pero aunque dicho todo lo anterior no de la impresión, la ciudad tiene encanto. Es una ciudad viva, con gente por la calle, demasiada quizá, sobre todo aquella que ves que sólo esta allí para observar y realmente no hace nada.
Y sobre todo tiene algo que me costaba creer. El encanto de la pizza margarita. Llevo viviendo ya unos cuantos meses en Italia y aun no entendía el porque de una pizza que no tiene ingredientes. Y eso que aquí las pizzas están más buenas. Plantearse hacer eso con una del telepizza o de casa tarradellas rozaría el límite de lo comestible.
Pues bien, en Nápoles están buenísimas. Supongo que será por la salsa de tomate, por el basilisco o no sé realmente por qué. Ahí es como una torta de pan con tomate donde el ingrediente añadido en trocitos (que ni siquiera lo cubre todo) es la mozzarela. Y sí, puedes comerte una pizza así sin sentir la necesidad de rellenarla de cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
Algo bueno tenían que tener los del sur, aparte de ser los únicos que salen en las producciones de Hollywood.
Una ciudad curiosa. Como si Panbendito hubiese comenzado a crecer de forma desmesurada llegando hasta la gran vía, eso si, dejando algún espacio para compras tipo Callao, y luego siguiera expandiéndose a partir de la plaza de España.
Y por si eso fuera poco, a una ciudad donde ni siquiera se habla italiano (el dialecto es imposible de entender, como el vasco) se le suman dos huelgas: la de transportes, que fue temporal y nos lo puso bastante difícil para ir a Pompeya, y la de los ciudadanos contra la mafia por la recogida de basuras. Que inundaban las calles sobre todo en cuanto salías un poco del centro.
Pero aunque dicho todo lo anterior no de la impresión, la ciudad tiene encanto. Es una ciudad viva, con gente por la calle, demasiada quizá, sobre todo aquella que ves que sólo esta allí para observar y realmente no hace nada.
Y sobre todo tiene algo que me costaba creer. El encanto de la pizza margarita. Llevo viviendo ya unos cuantos meses en Italia y aun no entendía el porque de una pizza que no tiene ingredientes. Y eso que aquí las pizzas están más buenas. Plantearse hacer eso con una del telepizza o de casa tarradellas rozaría el límite de lo comestible.
Pues bien, en Nápoles están buenísimas. Supongo que será por la salsa de tomate, por el basilisco o no sé realmente por qué. Ahí es como una torta de pan con tomate donde el ingrediente añadido en trocitos (que ni siquiera lo cubre todo) es la mozzarela. Y sí, puedes comerte una pizza así sin sentir la necesidad de rellenarla de cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
Algo bueno tenían que tener los del sur, aparte de ser los únicos que salen en las producciones de Hollywood.
4 comentarios:
esa gente parada en la calle es eso que los italianos dicen que solo existe en las peliculas..la mafia y sus movidas...
Napoles, si, con encanto...que me dices de Bari??
Estuve en Cinque Terre. Precioso!
un beso. nata.
p.d. Hoy san isidro...y la pradera sin nosotras...
To kiski de puente menos yo... el año k viene me llevas a la pradera??
si si, el año que viene te llevo, con calimocho y comida pa pasar el día.
Que este año ha sido el primero desde el instituto que no voy!
me llevas a mi tambien...que pa mi tb ha sido el primero...se habra notado nuestra falta??
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