sábado, 19 de julio de 2008

Arrivando alla fine non c'e ritorno.

"Nos pasamos la vida tendiendo sueños al aire...los mismos sueños que no siempre podemos cumplir cuando quisiéramos... lavados, renovados... vuelven al alma en otro color tal vez..la gracia no siempre esta en cumplirlos todos... eso daría lugar a un tendedero vacío... tal vez el secreto esta en realizar tan solo aquellos que al tenderlos al aire una y otra vez... siguen siendo los mismos.. con las mismas manchas e inconvenientes que antes de lavarlos... aquellos que con las lavadas y el paso del tiempo no perdieron su color. Quedarme aquí... hacer lo sensato... o viajar y darle un par de vueltas a mi alma por el mundo? la estabilidad como opción, o la inestabilidad? dos cosas tan contradictorias.Algún día pues... me de cuenta de que es el momento de tender la ropa en otra ciudad, en otro país tal vez... y quizás mirando el tendedero desde muy lejos me de cuenta de que mi sitio siempre ha estado aquí.De momento hago lo que hacemos muchos... agarro un sueño... lo miro... le lavo la cara y lo pongo a secar al aire sin pinzas... esperando ver cuales son reales, constantes... y cuales se los lleva el viento."

Durante mucho tiempo las letras que están escritas anteriormente hicieron brotar en mi el deseo de salir de Madrid. Colgadas en la pared de mi habitación me repetían incesantes la solución a mis problemas.
Un tendedero de sueños y un café.
No es la primera vez que lo digo, cuando más de una copa se ha vaciado de mi vaso hay quien me ha oído hablar de ese café de la universidad, que cambió radicalmente el curso de este año escolar que está acabando y que entre sorbo y sorbo me convenció de subir corriendo al piso de encima a probar suerte en lo de huir de la ciudad.
Y aquí estoy, un año y medio después de ese café, y nueve meses después de comenzar a tender mi ropa en otro lugar. (Que como todas las cosas buenas, se han ido tan rápido como vinieron).
Siento que no ha pasado más de un mes de estar con la sensación de angustia que te dan las cosas desconocidas, diciendo que yo no quería venir, que no sabía porque lo había decidido, que era una locura y que realmente me estaba arrepintiendo. En aquel momento me arrepentía, ahora agradezco no echarme atrás.

Decir que después de esta experiencia tengo claro que sueño son constantes, sería mentirme a mi misma y a los pocos que han leído esto.
Pero no por ello tengo que decir que siento que mi vida es completamente igual a como era antes de que mis pies estuviesen más acostumbrados a recorrer plaza elíptica que Piola. He visto mucho mundo (bueno, mucha Europa), he cambiado de aires un tiempo suficiente como para volver con ganas y he aprendido cosas, eso es cierto. Una sobre todo muy importante y por su puesto no es el italiano. Que el problema no esta en lo lejos que tiendas la ropa, si no en lo dispuesta que estas a dejarla sin pinzas.

Ahora el cartel lo tiene Noelia, lo arranqué de mi pared la última vez que pase por Madrid. Es ella la que retoma mi puesto en lo que a vida erasmus ser refiere. Y así las cosas vuelven a su ciclo. Pues fui yo quien lo cogí de su pared la primera vez.
Yo por mi parte cogeré el avión a Madrid dispuesta a encontrarme de frente con mi antigua vida.


Gracias a todos los que habéis leído esto alguna vez.

…………………………………………Fin………………………………………………

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